Tomamos una senda que sale entre la ermita y el bar que hay enfrente. Poco después de haber empezado a subir nos encontraremos con una valla que cruzaremos por una puerta que hay, donde los más altos tendrán que tener cuidado de no darse en la cabeza y a partir de aquí seguiremos subiendo por una senda.
Este tramo es corto pero con un desnivel total de casi 400m. Discurre por un bosque por lo que caminaremos por sombra, lo que se agradece en los días de mucho sol. Hacia la mitad de la ruta llegamos a un collado con una amplia pradera donde podremos aprovechar para reponer fuerzas. Desde este punto podemos disfrutar de unas buenas vistas del valle.
Después continuamos ascendiendo por la misma senda. En algunos tramos se estrecha bastante pero no tiene pérdida. Esta zona es algo más despejada en lo que a árboles se refiere. El tramo más complicado es el último en el que hay que subir por unas rocas para subir a la zona donde se encuentra la cruz. En este punto tenemos que ayudarnos con las manos y deberemos tener precaución, sobre todo si vamos con niños.
Desde la zona de la cruz podemos disfrutar de unas buenas vistas donde podremos reponer fuerzas antes de retomar el camino de regreso hasta la ermita y vuelta al pueblo de Riaza por una senda cercana.
Desnivel 739m
Distancia 12,82km
Ruta circular
Dificultad: Moderada







